Si quieres alas, vuela

Una de los más grandes desafíos que tiene la Enseñanza, es el de pensar cada situación desde una lógica totalmente diferente a la que el común de la gente piensa.

Generalmente, todos posponemos cantidad de sueños y anhelos en nombre de lo que nos falta. Nos pasamos años, décadas esperando reunir las condiciones para dar el paso que deseamos dar, conseguir aquello que tanto soñamos y que probablemente jamás conseguiremos.

Uno de los principales motivos por lo que esto sucede, es porque solemos centrarnos más en el “cómo” hacer algo que en dirigirnos innegociablemente a aquello que queremos conseguir.

Todo aquello que no conseguimos, no tiene que ver con que no tengamos los medios, los cómo llegar a eso. Lo que no conseguimos siempre tendrá que ver con aquella “verdad” que llevamos dentro, internalizada, respecto a qué es posible o imposible en nuestras vidas.

Basta ver los diferentes destinos de personas que parten de las mismas condiciones, para confirmar que hay algo que diferencia a quien logra lo que desea y quien no: la direccionalidad o no a lo que se desea. Es decir, caminar hacia lo que se quiere lograr, innegociablemente más allá de los obstáculos que puedan presentarse.

Quien no se frena ante los obstáculos que se presentan, quien usa dichos obstáculos como simplemente esfinges que intentarán frenarme y que tengo que atravesar, logrará aquello que cree imposible.

Por: Julia Achilli

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