
Recientemente fue mi cumpleaños, y en cada cumpleaños de la vida de cada quien, hay una oportunidad abierta. Se inicia un ciclo, una apertura, y siempre en las aperturas se presentan esfinges, cuestión a la que me referiré en otra ocasión.
Cada vez que un ciclo se cierra y se abre uno nuevo, cada vez que del paso 10 del Método de la Magia (el logro), inicio el paso 1, es fundamental que yo considere lo que no consideré del ciclo anterior. No considerar lo anterior, me garantiza que lo que lo que no, siga siendo no en mi vida.
En este recorrido aprendí que lo automático en mi siempre va a aparecer, y que lo mejor que puedo regalarme cada día, es ante lo que hago aparecer en mi, en automático, yo decidir si le doy o no lugar.
Una cuestión que en cada inicio de un nuevo año en mi vida, me surgía en automático es la tristeza, los enfados, la frustración. En mi historia familiar esto es algo que se repite. Por un lado, se demanda tener mucha consideración en las celebraciones de los cumpleaños, pero a su vez, generar interacciones que hagan surgir la tristeza, el enfado y la frustración.
Una cuestión que en ciclos anteriores no he considerado, es alinear mis afectos, sentir lo que yo deseo sentir. Y precisamente, en este cumpleaños me surgió esa misma cuestión: la desalineación de afectos. Entonces, lo que aquí hice es remitir a pasos del Método de la Magia anteriores al paso que hace referencia a los afectos (paso 3), remití al paso 1 (Caos de la idea) y paso 2 (el Orden de la palabra) , poner en palabras el caos de la idea y escucharme, y al escucharme encontré la vía a través de la cual sentirme como yo deseo.
Me escuché llamando a mi hija (con quien durante el día habíamos tenido discusiones) cariñosamente “mamita”, y precisamente es en la interacción con ella que generé durante el día, momentos de tristeza y enfado. Yo la estaba llamando como llamo a la persona que históricamente me demandó que yo me sintiera triste y enfadada en fechas célebres: mi madre
¿Entonces? Entonces, no me lo permití. Comencé a mirar hacia todos esos lugares en los que yo estaba actuando lo mismo que aprendí de mi generación anterior, y no me lo permití. Comencé a hacer cosas que generen comunicación, diversión, y cuestiones que llevan a un lugar diferente al de la tristeza y el enfado.
Entonces no di lugar al automatismo, y este Inicio al que debo dar continuidad, no fue como el anterior. Mi cumpleaños se impregnó de los afectos que yo decidí gracias a Escuchar desde donde yo estaba generando lo que no deseo.
Ese día fue un Inicio de ciclo en el que mis afectos, lo no considerado en inicios de ciclos anteriores, los decidí yo.
Por: María Julia Achilli